El pasado viernes 10 de octubre, Odisseo volvió a demostrar por qué su nombre ocupa un lugar clave dentro del rock alternativo nacional. La banda llegó a Puebla con un show que combinó energía, nostalgia y una precisión musical que dejó al público sin aliento. Desde los primeros acordes, el recinto se convirtió en una marea de voces que corearon cada palabra, como si esas canciones fueran parte de una memoria compartida.

Con un setlist que recorrió distintas etapas de su carrera, Odisseo supo equilibrar la fuerza de sus nuevos temas con los clásicos que marcaron a toda una generación. Cada integrante aportó su propia intensidad: guitarras cargadas de brillo, sintetizadores que dibujaban paisajes emocionales y una voz principal que se sostuvo firme, entre la melancolía y la euforia.
El público poblano respondió con una entrega total. Hubo saltos, gritos y miradas cómplices en medio de las luces que teñían el lugar de rojo y azul. Las letras resonaron como himnos urbanos, con ese sello característico que mezcla romanticismo, desahogo y una estética sonora que sigue evolucionando sin perder identidad.

El cierre fue un estallido. Entre aplausos interminables, la banda agradeció a una audiencia que no soltó ni una sola canción. Más que un concierto, fue un reencuentro emocional entre una banda que sigue creciendo y un público que se reconoce en su historia. Odisseo dejó claro que su conexión con la gente sigue siendo su mayor triunfo: una relación construida a base de honestidad, ritmo y sentimiento.

Fotos: Karla Hernandez Gonzales
